confesiones

LAURA CUFFINI

"EN EL TEATRO CIEGO EL CUERPO DESAPARECE"

Por Juliana Argañaraz

Laura Cuffini es actriz desde hace más de 30 años, y desde 2007 es parte del Grupo Ojcuro, un elenco con mayoría de integrantes no videntes que hacen Teatro Ciego, con dos obras principales: La Isla Desierta, una adaptación del clásico de Roberto Arlt (sábados a las 20.15 y 22.15 en el Konex), y Quiroga y la selva iluminada, con cuentos de Horacio Quiroga, que es teatro ciego para niños.

El concepto, que tenía algunos antecedentes, se llamaba teatro en la oscuridad. José Menchaca crea en 2000 el Teatro Ciego, con la diferencia de que incorpora actores ciegos que trabajan dentro de la compañía. 

En 2001 sale el Grupo Ojcuro a las tablas con la primera obra, la Isla Desierta, "de que la que ya estamos transitando el año 19 y pretendemos llegar a los 20 que será nuestro récord. Y paralelamente en este tiempo hemos generado otros espectáculos e instalaciones ciegas", cuenta Laura.

¿Cómo es trabajar con actores no videntes?

Intentamos que todo el proceso sea lo más fácil posible, considerando que trabajamos siempre sin luz, las personas ciegas en ese momento tienen la ventaja del sentido de la orientación, la ubicación, la memoria oscura, que para ellos es un ejercicio de la vida, mientras que a los que somos videntes cuando se nos anula la vista nos surgen un montón de inconvenientes. 

Integrarme (en 2007) dentro del elenco con personas ciegas fue un reto fantástico porque antes que nada son personas. En la oscuridad no gravita la ceguera como un impedimento, al contrario, la vista sí. El teatro ciego les permite no ser ciegos para los demás, o asistir a una persona que ve y que quiere salir de la sala, que está totalmente a oscuras. Actores y espectadores están ciegos para el evento.

¿Qué diferencia encontrás en actuar a ciegas?

Es un reto. Yo tengo una formación no clásica de teatro, soy una actriz muy física y siempre me han gustado los retos. Esto es un desafío sensorial muy fuerte, la ceguera te impone retos impensados, por más que hayas hecho de todo, cuando te quitan la visión se generan otras preguntas y acertijos, tuve que adaptarme a mí misma, a un elenco. Más difícil lo tuvo el elenco original que tuvo que adaptar la técnica.

En el Teatro Ciego básicamente el cuerpo desaparece, sos pura voz, un trabajo vocal muy fuerte, un trabajo actoral a partir de la voz. Hacemos los efectos sonoros, que es un trabajo de disociación, porque estás hablando y a la vez manipulando un objeto. En el Teatro Ciego el cuerpo no sirve más que para trasladarte en el espacio. Lo que el espectador recibe son los efectos.

¿Y para el público cuál es la diferencia?

El espectador está ubicado en el medio, no existe el escenario. Es una sala diferente donde el espectador está rodeado por todo esto, tanto por las voces como por los sonidos que le ocurren muy cerca, también por lo que huele, y las sensaciones táctiles, hay diferentes graduación de sonidos, hay alturas diferentes. Se desarrollan más sentidos: la profundidad, la altura.

¿Y si alguien no se siente cómodo con la oscuridad?

Nosotros nos ocupamos de estar cercanos, sobre todo para las personas que van que pueden ser fóbicas a la oscuridad. Te encontrás con situaciones de gente que quiere salir y tenés que estar ahí para asistirlos. En voz alta pueden decir 'quiero salir' en cualquier momento de la obra. Por eso intentamos armar una base de mucha amabilidad, mucho amor, para que se relajen y puedan disfrutar. Si igual quieren salir, el actor que está más cerca lo acompaña y la obra continúa y no se interrumpe.

¿Qué devoluciones reciben de los asistentes a la obra?

Hay reacciones muy diversas, nunca agresivas ni traumáticas, las más lindas pasan por personas que hacía mucho que no apagaban la luz, nos dicen 'acabo de dejar mi psicólogo', o 'resolví mi problema'. De hecho una vez vino un psiquiatra y nos dijo que la obra tenía algo terapéutico: te relacionas con el temor a la oscuridad, porque nunca has estado en un ámbito tan oscuro como el que proponemos nosotros.

Además lo lindo es que el espectador tiene oportunidad de participar. Hay una escena donde hay un un ordenanza que en la obra original de Arlt es negro y nosotros lo hicimos cordobés, por la tonada, y cuando ingresa empieza una cosa muy divertida, la gente se ríe, dice cosas, se siente liberada porque no está la presión de la imagen. Es un ámbito muy divertido para ir entre amigos.

¿Hay algún momento iluminado en que el público puede verlos?

Tenemos el saludo final que es en una penumbra, porque causa dolor prender la luz después de tanta oscuridad. Y después en el pasillo nos pueden ver y saludar. 

También reciben público no vidente…

Sí, para ellos es más normal, porque su vida es así. Cuando van a ver una obra de teatro visual alguien les tiene que explicar algunas cosas que se pierden, en cambio nosotros estamos preparados para no tener que explicar nada, es una situación más relajada donde ellos pueden ser los guías de otras personas. Nuestros compañeros están insertos en la comunidad no vidente y siempre están informando sobre la obra y llevando gente.

¿Es complicado para vos trabajar a la vez en teatro visual y Teatro Ciego?

Quien despunta el vicio de las artes no puede parar. No me cuesta hacer las dos cosas y me ha permitido tener un entrenamiento superior. Una vez salí a hacer un reemplazo de último momento en una obra de Marcos Carnevale Adicta a vos, y mis ensayos fueron con un DVD, de ahí viajé, me subí al escenario y ahí pude capitalizar todo el entrenamiento, porque la actuación es la actuación, lo importante es tener el cuerpo y los sentidos. Aunque no se vea mi cuerpo yo estoy plenamente.

A pesar de que nadie los puede ver, ¿igual actúan con el cuerpo, hay contacto entre ustedes?

No en un sentido tan realista como cuando es visual, es un sentido más deformado, a veces para sacar una voz tenés que ponerte de cierta forma que si fuera visual no lo harías. También está lindo también hacerse bromas, en la oscuridad están pasando otras cosas que el espectador no las recibe pero nosotros como elenco si, un subtexto que manejamos entre nosotros y tiene que ver con nuestra amistad.

«La Isla Desierta», por Grupo Ojcuro, Teatro Ciego Argentino

Dirección: José Menchaca
Autor: Roberto Arlt
Elenco: Francisco Menchaca, Eduardo Maceda, Laura Cuffini, Marcelo Gianmarco, Verónica Trinidad, Jesús Igriega, Mateo Terrible. 
Sonido: Cruz Aquino